La espiritualidad de María es humildad. La humildad de María es la espiritualidad de la Legión de María.

Gabriel le dijo a María:

    ¡Salve, llena eres de gracia! El señor está contigo

Mary estaba muy preocupada por su saludo y se preguntó qué significaba.

Gabriel continuó   

María, no temas, porque has hallado gracia ante Dios. He aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

    Será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y gobernará la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

    Por tanto, el niño que nacerá será llamado santo, Hijo de Dios.

María estaba abrumada por la emoción.

María le dijo a Gabriel

    He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

    La humildad de María fue su total confianza en Dios, preguntando solo cómo, en sus circunstancias, se llevaría a cabo.
    La humildad de María fue su compromiso total con el papel que Dios le había elegido.
    La humildad de María fue su aceptación total de las enseñanzas de su Hijo y las verdades precedentes de la Biblia mientras lo seguía a lo largo de su vida, hasta la cruz y el aposento alto.
    La humildad de María fue su total confianza en su autoridad maternal y su confianza, como se evidenció en las bodas de Caná.
    La humildad de María fue su total amor maternal por su Hijo desde su “Hágase tu voluntad” hasta el día de hoy.
    Entonces, ¿por qué María no sería nuestro modelo e intercesor más poderoso para nuestras peticiones?

La humildad de María es una humildad heroica, nunca antes vista, nunca manchada, nunca igualada en la historia de la salvación y la razón por la que María fue dotada con la bendición única de su Inmaculada Concepción.

Y por eso María, la Madre de Dios, es una parte tan necesaria y esencial de la historia de la salvación. En este papel, María es la intercesora perfecta de Su Hijo y el modelo a seguir para que el cristianismo lo emule.


Para acercarnos a Dios a través de María, debemos emular la humildad de María, debemos esforzarnos por lograr su humildad heroica y humilde. Ésta es la humildad heroica a la que San Luis de Montfort insta a todos a aspirar en sus libros, especialmente la Verdadera Devoción a María. Esta es esta humildad sobre la que escribe Frank Duff e insta a los miembros de su Legión a aspirar, en el Manual.